"The decision to relax rather than to grip even in the face of impatience or fear is a conscious and brave choice" B.K.S. Iyengar

sábado, 26 de noviembre de 2011

Audios con Relajación y Nidra


Como lo prometido es deuda, a pedido de vari@s alumn@s, he grabado durante las clases dos audios para que puedan relajarse en sus casas, vacaciones, etc.

1) Relajación Profunda. Una relajación guiada con ejercicio de respiración incluído. Ideal para antes de dormir!!!

Se puede descargar del siguiente enlace: https://www.dropbox.com/s/haz08rrr07ppran/Relajaci%C3%B3n%20Profunda.wav




2) Nidra. Un viaje a través de las capas (Koshas) que envuelven al ser. Ideal para reconectarnos con la esencia, luego de la práctica o volver a nuestro eje, en momentos difíciles.

Se puede descargar en el siguiente enlace: https://www.dropbox.com/s/ustozz1up4ss699/Nidra%20koshas.wav

Estos audios no tienen copyright, pueden ser distribuidos libremente, para todo aquel que le pueda servir. No están tampoco a la venta y pido que no se comercialice con ellos.

Namasté,

Juan Manuel Figueroa

martes, 1 de noviembre de 2011

Transición de Dharana a Dhyana en Asana


De acuerdo con el indólogo alemán J-W. Hauer Dhyana es un compuesto de DHI: poner, colocar y
-A: cerca, arriba, en. Si esto es correcto entonces Dhyana originalmente es un sustantivo verbal que significa "la colocación cerca", que puede entenderse como la reducción gradual de la distancia entre el que se está dedicando a algo en dharana y ese algo al que él se está dedicando. La cercanía de ambos se manifiesta cuando la unidireccionalidad (ekagrata) de Dharana se transforma en un corriente constante de la atención (ekatanata) que conecta a los dos.
Mientras que en dharana la atención todavía se mueve entre los diferentes aspectos del lugar que se contempla, en Dhyana el lugar se percibe en su totalidad, por sí mismo y en relación a sí mismo. Es bien ilustrado por el comentario del los Yoga Sutras -que se atribuye a Sankara. Se dice que, alguien que practica Dharana mientras contempla el sol advierte los diversos atributos del sol, por ejemplo, su forma de disco o su brillo. En Dhyana, sin embargo, el flujo continuo de la atención no está dirigida hacia el sol, siendo en forma de disco, brillante, etc, sino al sol como el sol y nada más que eso.
Todos los diferentes aspectos del sol se integran en una única percepción del sol en su totalidad.
En cuanto a la práctica de asanas se refiere, la transición de dharana a dhyana significa que el desarrollo de la conciencia de toda la actitud que trasciende a la concentración en diferentes puntos y detalles.
La totalidad de nuestra existencia corporal en cierta postura esta siempre allí antes de que comencemos a dar un vistazo a los múltiples detalles. No tenemos que componer piezas completamente separadas de nuestro cuerpo y conciencia corporal. Existen originalmente en la unidad. Pero esta unidad y la integridad están más o menos alteradas, aburridas y desarraigadas. Así tenemos que trabajar en los detalles para restaurarla desde las fuentes.
Como ya he dicho anteriormente una fuente es algo que da a luz a otra cosa que surge en su totalidad de ella. Si miras un poderoso río es casi increíble que deba su existencia a algunos manantialespequeños allí en las montañas. Aunque las fuentes por lo general son pequeñas e insignificantes, son los verdaderos centros de energía, más poderosos que todo lo que se origina en ellos.
Si la fuente es la designación correcta para las partes del cuerpo sobre el cual Dharana es que se practica en Asana, entonces estos puntos deben tener el poder oculto que emana de la correcta postura en su totalidad.
¿De qué manera este surgimiento de toda postura ocurre desde las fuentes?

Esto no sucede sólo y por sí misma sin el esfuerzo del practicante. Dharana, fijar la atención sobre las fuentes de la postura, significa algo más que sentir puntos específicos. Con el fin de que la fuente sea una fuente se debe permitir que la posición derive de ella. Esto ocurre si nos extendemos a partir de las fuentes en las diversas direcciones inherentes en la postura. Extensión es la clave para Dhyana en Asana. Es un movimiento que es imposible sin un flujo continuo de atención, el momento en que perdemos nuestra atención de la parte ampliada se cae y se vuelve opaca. Sin embargo, la atención necesaria para la extensión no está en los puntos. Surge por el área extendida en conjunto. Cuanto más la pose se unifica no en un solo tramo único, sino multidimensional, más el practicante está consciente de que su cuerpo es un todo, abriéndose en cada dirección en la que la postura está apuntando.
En el estiramiento de la multiplicidad de los puntos sensibles están cada vez más unidos por un fenómeno acertadamente llamado prana postural por el Iyengar Yoga profesor Kilmurry Arthur: "En un cuerpo sano y sin distorsiones, la acción muscular sigue ciertos patrones. En algunas áreas, los músculos tienden naturalmente a levantar, en otras áreas, tienden a tirar hacia abajo. Cuando esta acción natural de los músculos no se inhibe, se puede experimentar como un circuito de energía que fluye a través de lo largo de la pared interna de la piel. A falta de un mejor término, me refiero a esta ola de energía muscular como "postural prana '"
Con el concepto de Kilmurry prana postural indica una dimensión muy importante de Asana. Pero
no creo que sea acertado en la explicación material como un mero resultado del movimiento muscular, o como la experiencia subjetiva de la energía muscular, porque yo diría que la experiencia de prana es ontológicamente y epistemológicamente con anterioridad a la observación de la acción de los músculos y su salud física y energética.
De todos modos es cierto que la extensión del cuerpo en una asana que se realiza correctamente no se logra esencialmente por las contracciones musculares arbitrarias, sino más bien mediante la colocación de las articulaciones y los huesos en su posición correcta y luego siguiendo las instrucciones de extensión que son inherentes a la estructura y a su interacción con la gravedad.
Cuando se hace esto, la contracción y la liberación que corresponden a la postura llegan por sí mismas y un flujo se siente debajo de la piel dando vueltas y corriendo a través del cuerpo, dando vida y tonificando al practicante. Cuanto más correcta la posición, tanto más clara y sencilla es que resulta los circuitos de prana a lo largo de los arcos de la extensión y más fácil llega el conocimiento integral de nuestra existencia corporal. Los rasgos principales de la pose son tallados y con ello nosotros, como artistas ganamos estar centrados en el cuerpo del perfil vibrante de vida.
Esta experiencia se apoya en el desarrollo del llamado esquema corporal que se desarrolla
a través de la práctica. En la psicología del esquema corporal se define como el sentido de la ubicación y la dirección en relación con las propias posiciones y movimientos. Este sentido es absolutamente necesario para su orientación. Sin la percepción de que los brazos y los pies están, cuánto tiempo están, en qué dirección se mueven y hasta dónde pueden llegar, nuestro comportamiento sería totalmente erróneo. El conocimiento de estas cosas no se imparte por ver, sino por el sentimiento interno del cuerpo. Por lo general es limitada en el limitado alcance de las exigencias de la vida diaria, pero a través del Yoga nos permite abrirla.
Puesto que aún no estamos familiarizados con las poses en el comienzo del entrenamiento, uno no sabe, por ejemplo, que la articulación se estira, o qué tan lejos hacia atrás una pierna puede llegar, etc. Al igual que al aprender a tocar el piano, es a causa de nuestros errores que inicialmente se tiene que dirigir nuestra atención una y otra vez hasta el mínimo detalle de movimientos y lejos del sonido del conjunto. Pero cuanto más el esquema corporal se desarrolla, más naturales se convierten en la pose y el más mínimo tiene que ser visto y corregido desde el exterior. Luego las asanas se convierten en una forma de ser nosotros mismos: Ya no es más "Voy a mover mi rodilla a la derecha", sino es "estoy totalmente en la postura ".
La ampliación del esquema corporal es promovido por lo que podría llamarse analogías estructurales y simetrías. Las estructura análogas de las extremidades y las simetrías diferentes en todo el cuerpo conducen a una presencia personal en la postura en su conjunto y por lo tanto, es útilprestarle atención en la práctica de asanas. La experiencia de la simetría implica siempre una experiencia del centro, la línea media. Centrarnos en Asana lleva nuestro Ego desmembrado a la memoria del Yo, que es el objetivo de Dhyana.

Extraído de: Karl Baier- “Iyengar and the Yoga Tradition” was first published in: BKS Iyengar Yoga Teachers’ Association News Magazine, Glossop, Derbyshire, Winter 1995, pp. 12-32. Traducido por Juan Manuel Figueroa.



Dharana en Asana


“¿En qué estás enfocándote? Estás intentando perfeccionar la postura, pero ¿de dónde a dónde? Así es que la cosa se pone dificil.”
Dharana se traduce normalmente como concentración. Deriva de la raíz dhri: llevar, soportar, sostener (cf. Dhara: el que soporta=la tierra; dharanam: soporte, pilar, permanecer, sostener).
La palabra es utilizada en la tradición del Yoga desde tiempos ancestrales. Por ejemplo el Katha Upanisad 6.11 habla de indriyadharana, el sostener (juntos) a los sentidos. En el Yoga Sutra III, 1 Patanjali lo define como “atar a la mente a un lugar”.
Dharana es mucho más que simple concentración en el sentido de contemplar estúpidamente un cierto punto. Hay un cuidado preciso que implica que ni el objeto que es sostenido en la atención, ni el ser de quien lo sostiene se pierda.
En la práctica de Asana según el método Iyengar, la postura específica se transforma en el lugar de la meditación. ¿Qué es Dharana dirgido hacia la postura? Iyengar dice: “Dharana es concentración en un punto. Dhyana es concentración desde ese punto sin perder la fuente: “¿Puedo atender al resto del cuerpo?”
Aquí se dice que Dharana se dirige a ciertos puntos del cuerpo que Iyengar llama fuentes. ¿Qué tipo de puntos son esos y por qué se los llama fuentes? “Si conoces la fuente de cada una de las asanas”, dice Iyengar, “entonces estás muy cerca de la verdad. De otra forma es simplemente un movimiento ramificado.” De esto se desprende que las fuentes de la Asana con esos lugares del cuerpo desde los cuales la verdad de la postura, es decir de la cual realmente es, se puede entender y traer a la forma. Por eso Iyengar a veces, también llama a la fuente el “cerebro” de la Asana, el cerebro siendo el órgano de la la orientación, introspección y acción reflejada. Por medio del “cerebro” o la “fuente” la postura se puede construir con inteligencia y sostenerse de acuerdo a su naturaleza. Cada fuente da a luz no a una parte, sino a un todo que emerge de ella. Así funciona la fuente de Asana. Abre a la postura como a un todo. Si la postura no sale de las fuentes, no se revela completamente en su unidad. En su lugar, solo se mueven partes, de manera aislada. “Es solo un movimiento ramificado”.
¿Dónde están estas fuentes? “En cualquier postura que hagas, la que está en contacto con la tierra o más cerca de la tierra es el cerebro.” Tal y como un edificio solo puede erigirse con cimientos solidos, estar enraizado a la tierra es decisivo para las distintas posturas. El Asana completa surge de esos puntos a través de los cuales al respirar y con el peso de nuestro cuerpo nos unimos al suelo sustentador que nos da estabilidad y la base firme para poder erguirnos o bien relajarnos en Savasana.
Otras fuentes importantes de las posturas son – y esto puede ser sorprendente al principio -los puntos débiles, donde nada ocurre. Solo al enfocar en esas áreas y despertarlas el Asana se puede experimentar fundamentalmente, y eso significa en su totalidad. “Una vez que se conocen las porciones que no trabajan esas se convierten en el cerebro de la postura, la fuente para la acción”
La pauta de las porciones que no trabajan es importante, porque la mera atención dada a ciertos puntos, pone en peligro de olvidarse que otros existen. Esto puede tener consecuencias dolorosas: “Se puede perder los beneficios de lo que se está haciendo porque al enfocar demasiada atención parcial en tratar de perfeccionar la postura. [...] En concentración, uno es propenso a olvidar ciertas partes del cuerpo en tanto y en cuanto enfoca la atención en otras partes. Así es como se obtiene dolor en esas partes del cuerpo. Los músculos desatendidos, pierden su poder y son soltados. Pero uno no sabe que los está soltando, porque son los músculos sobre los cuales se perdió la atención momentáneamente.”
Para evitar este dilema es que Iyengar habla de que aquí es necesario desarrollar una actitud de concentración en esas partes que fueron descuidadas y están en los bordes de nuestro campo de conciencia. Uno debe expandir la atención de las areas que han sido particularmente extendidas sobre el cuerpo entero sin perder la apertura y el estiramiento de la parte extendida.
Al hacer esto, Dharana se transforma ya, en Dhyana.



Extraído de:  Karl Baier-  “Iyengar and the Yoga Tradition” was first published in: BKS Iyengar Yoga Teachers’ Association News Magazine, Glossop, Derbyshire, Winter 1995,
pp. 12-32. Traducido por Juan Manuel Figueroa.

domingo, 30 de octubre de 2011

Pranayama y Pratyahara en Asana



Pranayama en Asana

En “El Árbol del Yoga” y en sus otros libros también. Iyengar no dice mucho acerca del Pranayama en Asana. Enfatiza que al hacer una postura podemos extender el cuerpo completamente sólo si sincronizamos las respiración con el movimiento. Considera que retener la respiración en Asana es malo porque rigidiza al cuerpo. Aquellos que no tienen demasiada práctica se les aconseja entrar a las posturas con una exhalación.
En general, se puede agregar que una postira puede sentirse únicamente si se ejecuta con una respiración relajada. Prestar atención a la tensión, relajación y expansión conectadas con la respiración, juega un papel esencial en la profundización de las Asanas hacia la meditación. Más aún, el llamado prana-postural es un fenómeno que se supone ocurre solo en la conexión con el flujo sensible de la respiración a través del cuerpo entero.

Pratyahara en Asana

Pratyahara se traduce mayormente como “retiro de los sentidos del mundo”, la cual es una frase engañosa. No significa una eliminación, ensordecimiento u otro tipo de reducción de los sentidos. Es más bien, suavizarlos. Es la calma la que se manifiesta a si misma, no por restringir los sentidos sino por remover las restricciones, en el sentido del aforismo de William Blake: “Si las puertas de la percepción fuesen limpiadas, todo aparecería ante el hombre tal como es, infinito”.
La limpieza de las puertas de la percepción se llama Pratyahara e implica un cambio de actitud hacia lo que se da a través de los sentidos. No son nuestros sentidos los que necesitan ser refrenados sino nosotros mismos, ya que bloqueamos los sentidos con nuestra armadura posesiva centrada en sí misma. Cuanto más nos liberemos de esta armadura, más serán libres nuestros sentidos no solo de ir hacia el mundo exterior, sino hacia el interior en dirección a la fuente, que se esconde en la oscuridad y en el silencio.
En este sentido Iyengar describe Pratyahara como la liberación del ciclo insatisfecho de la búsqueda compulsiva de los placeres, que se conecta siempre con el miedo a evitar situaciones incómodas.
“El desapego de los asuntos del mundo, y el apego al alma es Pratyahara.”
En el ejercicio del Asana, Pratyahara sucede cuando los músculos y las articulaciones están en sus posiciones correctas: “[...], cuando los músculos y las articulaciones descansan en sus posiciones, el cuerpo, los sentidos y la mente pierden sus identidades y la conciencia brilla en su pureza. Este es el significado de pratyahara.”
Aspectos más avanzados de Pratyahara en Asana son una condición receptiva y calma de la cabeza durante la postura; la integración de los ojos en la sensación de todo el cuerpo; y la conciencia de la parte posterior del cuerpo. Si éstas características están presentes, a pesar del esfuerzo de sostener la postura, se logra una actitud calma, atenta y abierta, la que Iyengar llama humildad. 




Extraído de:  Karl Baier-  “Iyengar and the Yoga Tradition” was first published in: BKS Iyengar Yoga Teachers’ Association News Magazine, Glossop, Derbyshire, Winter 1995,
pp. 12-32. Traducido por Juan Manuel Figueroa.



Yamas y Niyamas en Asana


Yamas en Asana

Iyengar muestra como los Yamas forman parte en la prácticas de Asana en sí misma, como se hace presente cuando se trabaja en la postura. Más profundamente y con mayor detalle, desarrolla la conexión de Yama con el principio básico de Asana: la correcta extensión del cuerpo entero.
Esta extensión significa Ahimsa, porque evita la formas violentas de exceso o falta de extensión. El exceso conduce a tensión que lastima mientras que la falta nos lleva a la flojedad que es igualmente destructiva porque las funciones no utilizadas se desgastan y finalmente mueren.
Sathya, la verdad en el el ejercicio del cuerpo, según Iyengar, se logra en tanto que el simple estiramiento del cuerpo (que mueve al cuerpo), revela la realidad de nuestro ser incorporado.
Los puntos débiles no se evitan, sino que se integran al ejercicio, los puntos adormecidos se despiertan y la apertura de nuestra existencia corporal se incrementa.
La práctica de este tipo, nos conduce a Brahmacharya, contención en el sentido del desarrollo de la energía interna. La mente cesa de divagar, y de ser conducida por deseos y gustos. La energía no se gasta, sino que circula internamente sin pérdidas.
La apertura del estiramiento completo también libera de la codicia y de la actitud de apego y de aferrarse a las cosas. De esta forma Asteya y Aparigraha (no robar y libre de la codicia), se agregan a la práctica de alguna forma.

Niyamas en Asana

La práctica de Asana significa purificación (Sauca) de nuestro ser incorporado: Nuestra capacidad de movilidad se recupera, en tanto la postura se yergue y se libera el movimiento. Esto conlleva a la satisfacción y sentimiento de comodidad con uno mismo (Samtosa).

Los principios siguientes de Niyama son más exigentes y presuponen mayor experiencia y compresión.
Tapas (disciplina): un deseo ardiente de dar el máximo al realizar una postura, lleva al aspirante más allá de las limitaciones autoimpuestas, que son frecuentemente determinadas por la inercia. En el fuego de Tapas el anhelo por lo divino ya esta comandando.
Svadhyaya (autoconocimiento): A través de la devoción por la práctica, el aspirante aprende a reconocer las diferentes dimensiones de su propio ser. La forma en que realizamos las posturas reflejan nuestro modo de vivir en el mundo, incluyendo nuestra actitud hacia la fuente divina del universo.
Ésto conduce a Isvarapranidhana, que sólamente unos pocos son capaces de percibir en Asana. Al dominarlo, es posible transformar a la postura en un acto de entrega a Dios. Esto no quiere decir que mientras se sostienen las posturas haya que repetir plegarias en voz alta o baja. Más bien, el Asana en si misma se transforma en una plegaria, tomada como regalo de Dios. En agradecimiento el dador y su regalo como tal, están presentes para el receptor. En el caso de Asanas la gratitud se aprecia mediante el involucrarse por completo en la postura, con la máxima atención y precisión. “Hacer Asana es una gracia de Dios. Tómala o Él se irá”.

Extraído de:  Karl Baier-  “Iyengar and the Yoga Tradition” was first published in: BKS Iyengar Yoga Teachers’ Association News Magazine, Glossop, Derbyshire, Winter 1995,
pp. 12-32. Traducido por Juan Manuel Figueroa.

miércoles, 26 de octubre de 2011

Sobre el Yoga


La palabra yoga deriva de la raíz sánscrita yuj, que significa unirse o unión. El objetivo de todos los yogas es vincular al hombre, lo finito con el infinito, con la Conciencia Cósmica, con la Verdad, con Dios, con la Luz, o como quiera llamarse a la última realidad. El yoga, como dicen en la India es un matrimonio del espíritu con la materia.

El yoga tuvo su origen en la India, hace miles de años. Según el profesor Max Müller, tiene unos seis mil años de edad, pero otras fuentes dan a entender que es aún mucho más antiguo. Suele llamarse “Padre del yoga” a Patanjali, que vivió hacia el año 200 a. de C., porque fue el primero que redactó por escrito lo que hasta entonces había sido comunicado verbalmente por los maestros o gurús a sus discipulos o chelas.
El yoga tiene numerosas ramas o divisiones, pero el objetivo de todas ellas es el mismo, conseguir la unión con la Conciencia Suprema. Así por ejemplo, en el Karma Yoga esto se logra en virtud del trabajo y de la acción; en el Jnana (o Gnani) Yoga a través del conocimiento y del estudio, en el Bhakti Yoga por la devoción y el amor desinteresado, en el Mantra Yoga por medio de la repetición de ciertas invocaciones y sonidos espirituales. El Raja Yoga (Yoga Real) es el Yoga de la conciencia, es decir, la más alta forma del yoga. Su práctica generalmente empieza con el Hatha Yoga, que proporciona al cuerpo la salud y fuerza que necesita para resistir la dureza de otras etapas de enseñanza más avanzada.
El Hatha Yoga es el yoga del bienestar físico. Consta de diversas etapas y va precedido del Yama-Niyama, las 10 reglas del Código Yoga de moralidad. La primera etapa se llama asana o postura, la segunda es el Pranayama o control de la respiración, la tercera es el Pratyahara o control de los nervios, la cuarta es el Dharana o control de la mente, la quinta es el Dhyiana o meditación, y la última es el Samadhi, que es el estado de bienaventuranza última y de iluminación espiritual. En rigor, las cuatro últimas etapas del Hatha Yoga entran ya en el reino del Raja Yoga.

Yoga Iyengar

Este Yoga debe su nombre al Maestro Yogacharya Sri B.K.S. Iyengar, nacido en 1918 y que enseña actualmente en su Instituto de Pune (India).
Su método de práctica pone el acento en la implicación de la mente y la inteligencia en la realización tanto de asanas como de pranayama o pratyahara. Se trata de aprender y cultivar la actitud de implicación total de la mente y la inteligencia en las posturas y los ejercicios respiratorios.
Esta actitud se desarrolla mediante la observación simultánea y constante de todos los movimientos y detalles técnicos que componen una postura o un ejercicio respiratorio, pero manteniendo al mismo tiempo la pasividad completa del cerebro y de sus órganos de expresión (fundamentalmente ojos y oídos), y el control de la respiración.
La intensidad de esta penetración mental en cada asana y pranayama es la característica principal del Yoga IYENGAR y la garantía de que se trata de un camino de transformación interior.

LA CONTRIBUCIÓN DE B. K. S. IYENGAR AL YOGA

Iyengar ha escrito exhaustivamente sobre todos los principales aspectos del Yoga, ha sistematizado más de doscientas técnicas de asana y pranayama, descubriendo los principios anatómicos en los que se basa.
Hay quien define el Iyengar como el Yoga de la perfección ya que busca la perfección total de las posturas o asanas para obtener el equilibrio total.
Se le considera un experto en la yogaterapia, es decir el tratamiento de distintas patologías con la técnica del yoga.

B.K.S. Iyengar ha logrado además una nueva perspectiva en la práctica de asana (postura) y dhyana (meditación). El concepto de meditación en la acción es una de las claves de su trabajo. La meditación es estar totalmente consciente y absorto en la postura que se realiza. Esta consciencia obtenida mediante la meditación en la acción se proyecta en la vida cotidiana.
” EL yoga es una forma sistemática de enseñar al hombre a ir con meticulosidad y eficacia en pos de la divinidad que se halla en su interior. Desentraña al hombre desde el cuerpo externo hasta el si-mismo interior. Avanza pasando del cuerpo a los nervios, y de los nervios a los sentidos. Desde los sentidos se adentra en la mente controladora de las emociones. Desde la mente penetra en el intelecto que guía la razón. Desde el intelecto, su senda conduce a la voluntad, y de ahí a la conciencia al Si -mismo, su ser autentico (Atman )
Así, el yoga conduce al sadhaka (practicante ) desde la ignorancia al conocimiento, desde la oscuridad a la luz, y desde la muerte a la inmortalidad. ” B.K.S.IYENGAR
Esta rama del Yoga se caracteriza por la precisión en la adopción de las posturas. Los ajustes sutiles y meticulosos que se realizan en la alineación corporal permiten conseguir el equilibrio con menos esfuerzo muscular y más estabilidad.
La precisión técnica del Iyengar Yoga implica en la ejecución:
. Un correcto posicionamiento del cuerpo, con intensidad de acción (garantía de salud).
. Una actitud de observación permanente de dicha acción, con intensidad de percepción (implicación mental aguda).
. Relajación de los nervios, aun en la acción y percepción intensas (calma e introversión de los órganos de los sentidos).

EL IYENGAR TERAPÉUTICO

La rama Iyengar también considera el Yoga como un recurso terapéutico e integra en su práctica los diferentes aspectos de la existencia (física, emocional, mental y espiritual). Existen series de posturas beneficiosas para diferentes trastornos o enfermedades como dolor de espalda, insomnio, hipertensión arterial, ansiedad, hipertiroidismo, etc.
“El sisya (discípulo) debe poseer, por encima de todo, tesoro, moderación y humildad. El amor engendra valor, la moderación crea abundancia y la humildad genera poder. Valor sin amor es brutalidad. Abundancia sin moderación conduce a la excesiva autoindulgencia y a la degeneración. El poder sin humildad da origen a la arrogancia y la tiranía. El auténtico sisya aprende de su gurú (maestro) un poder que ya no le abandonará nunca más, pues está regresando al Uno Original, a la Fuente de su Ser” (Yoga cien por cien, Editorial Miguel Ariman
Por fin Iyengar considera el Yoga un arte, ha perfeccionado y enseñado su presentación artística. Buscando la estética de las posturas, su belleza, armonía y gracilidad, ha logrado escribir poemas físicos del alma, así ha inspirado a incontables personas a la práctica del Yoga.
El yoga no es una religión por lo que el practicante de yoga puede tener cualquier religión o carecer de ella.
Los yoguis consideran el cuerpo humano como un templo de la luz, por lo tanto, debe perfeccionarse lo más posible.
Las posturas de yoga y los ejercicios de respiración y relajación pueden ser practicados por cualquiera que quiera mejorar su estado físico o mental. No se necesita penetrar en las etapas más avanzadas de ésta disciplina.Las asanas del yoga constituyen un arte que se aplica a la anatomía del cuerpo viviente. El objetivo de las posturas de yoga no es simplemente el desarrollo superficial de los músculos. Estas posturas tienden a normalizar las funciones del organismo entero, regulando los procesos involuntarios de la respiración, circulación, digestión, eliminación, metabolismo, etc., y afectando al funcionamiento de todas las glándulas y órganos, así como el sistema nervioso y a la mente. Esto se consigue gracias a la respiración profunda y practicada mientras el cuerpo adopta diversas posturas. Cada uno de éstos ejercicios produce un efecto total diferente en las relaciones funcionales dentro del organismo. De aquí que el yoga pueda influir en los valores físicos, mentales, morales y espirituales del hombre. El yoga dá una importancia singular a la filosofía del ejercicio. Todas las potencialidades individuales son elevadas y el hombre consigue equilibrio y energías con la práctica de las asanas, algunas de las cuales están ideadas imitando los movimientos de distintos animales. En el yoga la relajación se considera cono un arte, la respiración como una ciencia y el control mental del cuepo como un medio para armonizar el cuerpo, la mente y el espíritu.

jueves, 6 de octubre de 2011

LOS CINCO KOSHAS. LAS CINCO ENVOLTURAS.


La Vedanta  y el  Yoga  clasifican sus componentes en cinco  koshas  o envolturas:  1. Annamaya kosha
(envoltura hecha de comida). 2. Pranamaya kosha (envoltura hecha de Prana o energía vital). 3. Manomaya
kosha  (envoltura mental). 4. Vigñanamaya kosha  (envoltura psíquica o de conocimiento). S. Anandamaya
kosha (envoltura de felicidad o bienaventuranza).

ANNAMAYA KOSHA. Cuerpo físico.
Es la envoltura física compuesta de carne, huesos, sangre, etc., y conforma la manifestación más densa del ser humano. Se alimenta del  Prana  (energía) más burdo en la forma de comida, agua, aire, aunque depende fundamentalmente de los Pranas más sutiles, pertenecientes a otras envolturas. Es la única kosha donde se encuentran todas las demás y sin ella no sería posible la manifestación del hombre en el plano terrestre. Algunas de sus características son: el hambre, la sed, el desgaste y la muerte. El ser humano es consciente de esta envoltura cuando se encuentra en el estado de vigilia. Según el Tantra y el Yoga, toda la materia esta compuesta de cinco Tattwas o elementos, llamados: akasha (éter), vayu (aire), agni (fuego), apas  (agua) y  prithivi (tierra). Los  tattwas  impregnan todo el universo y nuestro cuerpo-mente. Son emanaciones de luz y sonido creadas por las diferentes frecuencias de vibración de la energía y sus propiedades están inherentes en las células y átomos del cuerpo físico. El proceso por el cual la materia es creada se llama  Panchikara  y consiste en la combinación y permutación de dichos elementos. Es un proceso de quintuplicación a través del cual los elementos sutiles se convierten en materia densa. Se dice que en el cuerpo físico los tattwas están en la proporción siguiente: cinco, cuatro, tres, dos y uno. Prithivi (Tierra)-5. Apas  (Agua)-4. Agni  (Fuego)-3. Vayu (Aire)-2 . Akasha  (Éter)-1

PRANAMAYA KOSHA. Cuerpo energético o pránico.
Antes de examinar esta envoltura, recordaremos algo sobre el concepto del Prana. Una posible definición sería decir que es la sustancia primordial de todo lo existente y que adopta distintas formas según su calidad y frecuencia vibratorio. El Prana  es la energía vital que impregna todo el universo, una fuerza en constante movimiento que tiene dos aspectos: el cósmico y el individual. El aspecto cósmico es muy sutil, percibiéndose únicamente en ciertos estados de conciencia. Pero el Prana en el individuo se manifiesta de una forma más burda y tangible. El Prana está inmerso en la materia, pero no es la materia; está en el aire pero no es un elemento químico. Toda la materia esta impregnada de energía, formando una doble estructura donde la energía sustenta dicha materia. El ser humano capta el  Prana  de diferentes maneras, siendo la más importante el proceso respiratorio. Mediante la inspiración se absorbe la energía que luego es almacenada y distribuida. El  Prana  es intercambiable dentro del hombre y adopta cualidades diferentes según la envoltura que alimenta y las funciones que realiza. Desde el punto de vista del yoga práctico es muy importante la interrelación Prana-Mente, de forma que la modificación de uno produce una fluctuación en el otro. En este principio están basados sistemas como  el Hatha Yoga  y el  Raja Yoga. En el Hatha Yoga se  gobierna la mente controlando el Prana y en el Raja Yoga el proceso es a la inversa. En la practica yóguica se actúa conscientemente sobre el  Prana  y se experimenta en algunos de sus aspectos, siendo uno de ellos su visualización en forma de corrientes luminosas que recorren el cuerpo. La cámara Kirlian ha fotografiado
algunas emanaciones luminosas de los campos energéticos del hombre y los científicos han bautizado a la
energía pránica con el nombre de bio-plasma.
Pranamaya kosha es la envoltura energética o estructura pránica del hombre. Constituye su ser vital y es una réplica energética del cuerpo físico, al cual da vida y sostiene. Esta envoltura consiste en un sistema de corrientes pránicas (Nadis) perfectamente organizadas. Con cierto entrenamiento, dichas corrientes pueden ser dirigidas por la mente, actuando el Prana como vehículo de la conciencia. El Prana que sustenta este kosha existe como luz-energía, que puede ser absorbida y utilizada por las otras envolturas.
Pranamaya kosha  se experimenta a veces, durante las prácticas de meditación y relajación, como una sensación de contracción y expansión o como un desplazamiento involuntario del cuerpo. Puede tenerse la sensación de elevarse sobre el suelo, aunque el cuerpo físico, por supuesto, sigue inmóvil. Este fenómeno es debido a que su estructura no es afectada por la gravedad y a que su tamaño puede aumentar y disminuir según las circunstancias. Tanto  annamaya como Pranamaya kosha  se disuelven después de la muerte, aunque Pranamaya subsiste, organizado, durante algunos días, para luego reintegrarse a su fuente cósmica.
El Prana  que constituye el cuerpo energético es una especialización de la energía cósmica universal, o maha Prana.  Lo mismo que la energía eléctrica entra en nuestro hogar,  adoptando diferentes cualidades como luz, calefacción, aspirador, radio, etc. Así el Prana también realiza diferentes funciones en el cuerpo físico, conocidas como Pranavayus (aires vitales). Las modificaciones o funciones que asume el Prana en el cuerpo son diez, de las cuales cinco son muy importantes. Se conocen como los cinco  vayus o pancha Pranas: Prana, apana, samana, udana y vyana.

MANOMAYA KOSHA: Cuerpo mental.
Se le conoce como el cuerpo mental y su naturaleza es más sutil que la de  Pranamaya kosha.  Está constituido por los cinco órganos de la percepción [Oído, tacto, vista, gusto y olfato)  (gñanendriyas),  los cinco órganos de la acción [Facultades del habla, aprehensión, movimiento, generación y excreción) (karmendriyas)  y el pensamiento (manas).  Es  también el asiento de las emociones y los sentimientos. Manomaya registra los fenómenos externos e internos y realiza la función del pensamiento. Trabaja con los datos que le suministran los órganos de los sentidos (gñanendriyas) y con la información almacenada en la memoria  (china). Es el intermediario entre los koshas  superiores y los inferiores. Se encarga de transmitir las experiencias y percepciones del mundo exterior al cuerpo psíquico (vigñanamaya kosha) y de comunicar las influencias de los  koshas  superiores a los inferiores. Sus órdenes ponen en marcha las energías del cuerpo energético (Pranamaya kosha) y estas se manifiestan en las acciones del cuerpo físico (annamaya kosha).
El cuerpo mental se alimenta de las experiencias del individuo. Crece y se desarrolla cuando no se actúa por imitación o repetición de patrones culturales adquiridos, sino enfrentando las situaciones de la vida desde la propia espontaneidad y el criterio personal genuino.

VIGNANAMAYA KOSHA. Cuerpo psíquico o intuitivo.
También se le denomina envoltura psíquica o cuerpo intuitivo. Es la primera densificación de  Jivatman (el Ser o manifestación de Brahman en el hombre) y se dice que por su proximidad al Ser Atman), posee el reflejo de su luz, el reflejo del conocimiento puro. Vigñanamaya kosha es la envoltura de Conocimiento o Conciencia y esta constituido por buddhi, el principio discriminador, la inteligencia que evalúa, determina y decide. Es también la sede del ego  (ahamkara),  el principio de individualidad que nos hace sentirnos separados y diferentes de los demás. Vigñanamaya kosha está en contacto con el mundo exterior a través de los tanmatras (principios de los cinco sentidos, contra-parte sutil de los tattwas).
Mientras en los Koshas anteriores se vive identificado con el cuerpo físico, los impulsos, las emociones y los pensamientos, en vigñanamaya se experimenta la auto-conciencia o conciencia del Yo (yo soy consciente de que soy consciente). En esta envoltura residen las facultades superiores de la mente. Cuando se despierta su potencial, mediante la práctica de la meditación, se manifiestan la intuición o conocimiento directo, la sabiduría, las percepciones extra-sensoriales, las experiencias fuera del cuerpo, etc.
Vigñanamaya kosha y manomaya kosha  constituyen lo que generalmente entendemos como psiquismo y mente. Son dos aspectos de la misma cosa, y junto con Pranamaya kosha  conforman el cuerpo sutil (Al conjunto de manomaya y vigñanamaya koshas se le denomina también cuerpo astral). El hombre reside en el cuerpo sutil cuando entra en el estado de  swapna  (nivel subconsciente), es decir, cuando duerme y experimenta los sueños. Durante swapna se desvanece la percepción del cuerpo físico y del mundo exterior y la conciencia se establece en el mundo de los contenidos mentales (pensamientos, imágenes, emociones, memorias, etc).

ANANDAMAYA KOSHA. Cuerpo causal.
Anandamaya kosha  es el cuerpo causal, la envoltura de bienaventuranza o felicidad que da origen a los demás  koshas. En anandamaya  se transciende el conocimiento intuitivo y se expenmenta la dimensión trascendental del ser humano donde no existen ni el tiempo, ni el espacio ni la individualidad. Se habita en esta envoltura durante el sueño profundo (sushuptz), cuando no hay conciencia del cuerpo (cuerpo denso) ni de la mente (cuerpo sutil). Anandamaya kosha está constituido por la sustancia más pura de Prakriti  materia primordial) y en su centro reside el Ser o  Atman.  No obstante, el  Atman  no es ninguno de los  tres cuerpos ni de los cinco koshas. Es  el testigo no-afectado que permanece durante los tres estados: JAGRAT,  vigilia; SWAPNA, sueño y SUSHUPTI, sueño profundo. Aparentemente se identifica con cada uno de los tres estados (y con cada uno de los koshas), como un actor que representa variados papeles pero que sigue siendo diferente de cada uno de los roles que parece asumir. Atman transciende los cinco  koshas  pero está presente en cada uno de ellos, en los momentos que se identifica con sus elementos correspondientes: cuerpo, emociones, pensamientos, etc.

La naturaleza del Atman es SATCHITANANDA; existencia, conocimiento y bienaventuranza.

• SAT-EXISTENCIA: el Ser permanece inmutable sin sufrir ninguna modificación durante los tres estados (jagrat, swapna y sushupti) ni por el paso del tiempo (pasado, presente y futuro). El Atman está más allá de las limitaciones del cuerpo-mente y por tanto del espacio y del tiempo que son creación de la mente.
• CHIT-CONOCIMIENTO: el Ser es Conciencia Pura y permanece como  un testigo durante todos los estados de la experiencia.
• ANANDA-BIENAVENTURANZA: el Ser permanece en estado constante de bienaventuranza.
Anandamaya kosha se experimenta durante el estado de sueño profundo y por la práctica del yoga, cuando se alcanza el estado de meditación profunda. Esta envoltura acompaña al hombre hasta la liberación final, momento en el que el Atman retorna a su fuente cósmica (Paramatman o Ser Universal).
Los cinco koshas forman una unidad indivisible, influyéndose mutuamente e interactuando como un todo.
Comprendiendo este Mapa Multidimensional del Ser, nuestra visión,percepción y creencias se modifican


domingo, 18 de septiembre de 2011

Las Aflicciones (Klesas) de la Mente.


El ser humano, con independencia de su cultura, edad, sexo, estatus económico o social, se encuentra con el  dolor y sufrimiento en muchos momentos de su vida.


Evitar el dolor y el sufrimiento es el gran motor de progreso del ser humano es “la búsqueda de la felicidad”.  Una felicidad que todo ser humano anhela y por la que estamos constantemente luchando y buscando formulas para convertirla en permanente, pero que paradójicamente cuando la conseguimos, aunque sea de una forma parcial, nos volvemos a plantear nuevas metas y aspiraciones que no hacen sino que volver a re-encontrarnos con el dolor y el sufrimiento.
Las Klesas (aflicciones)  son nuestras debilidades y por tanto es importante conocerlas para contrarrestarlas a través de los principios yóguicos y poder experimentar un estado de pura felicidad.


Patañjali nos dice en el yoga Sutra II.2:
“samādhi bhāvanārthaḥ kleśa tanūkaraṇārthaśca”
“La práctica del yoga reduce las aflicciones y conduce a samādhi”


A continuación descubrirnos en el siguiente Sutra cuales son las causas de las aflicciones del ser humano, con el fin de superarlas. Patanjali establece cinco clasificaciones de aflicciones de la mente o Klesas, que traen el dolor y sufrimiento.
“avidyā asmitā rāga dveṣa abhiniveśāḥ kleśāḥ” Yoga Sutra II.3
“Las aflicciones que perturban el equilibrio de la consciencia son: Ignorancia o falta de sabiduría; ego, orgullo del ego o sentido del yo; apego al placer; aversión al dolor; miedo a la muerte y aferrarse a la vida.”


Por tanto estas cinco aflicciones son:
• Avidya:        Ignorancia, compresión errónea.
• Asmita:        Ego, orgullo.
 Raga:           Apego, deseo, pasión.
• Dvesa:        Aversión, odio.
• Abhinivesa: Tendencia a aferrarse a la vida, causada por el miedo


Estas afliciones se pueden agrupar y clasificar en Intelectuales, emocionales e instintivas. Avidya (ignorancia) y asmita(egoísmo) son de tipo intelectual.  Raga (apego) y dvesa (aversión, odio) pertenecen a las emociones y los sentimientos, mientras que Abhinivesa es  instintiva.
De todas ellas Avidya es la principal ya que el resto están impregnadas en mayor o menor medida de ella. Vamos a ver un pco mas en detalle el significado de cada una de ellas.


Avidya
“Vidya” significa conocimiento y “a” significa no.   Avidya por tanto significa literalmente no conocimiento o ignorancia. Pero avidya no es meramente ignorancia, como generalmente se entiende,  es más ajustado entender avidya como conocimiento incorrecto o erróneo. No es lo mismo no conocer o ignorar algo que conocerlo de forma equivocada o errónea.


Patañjali nos dice en el yoga Sutra II.4:
“avidyā kṣetraṃ uttareṣāṃ prasupta tanu vicchinna udārāṇām “
“La falta de autentico conocimiento es la fuente de todos los males y pesares, que puede estar latentes, atenuados, interrumpidos o totalmente activos. “


Avidya no ofrece nunca dicha, siempre trae dolor consigo y es contraria  por naturaleza al conocimiento. En nuestra arrogancia creemos que lo sabemos todo, y confundimos lo temporal con lo permanente, lo irreal con lo real, el dolor con el placer, por ejemplo si creemos que algo es permanente cuando se pierda o deje de existir, sufriremos el dolor y la frustración de su perdida ya que creimos que siempre estaría con nosotros.  Este conocimiento erróneo o incorrecto es avidya, la primera y principal aflicción.


“anitya aśuci duḥkha anātmasu nitya śuci sukha ātma khyātiḥ avidyā“  Yoga Sutra II.5
“Confundir lo transitorio con los permanente, lo impuro con lo puro, el dolor con el placer, y lo que no es el sí-mismo con el sí-mismo: todo ello se denomina carencia de conocimiento espiritual, avidyā.”


Sabiendo discriminar (viveka) el verdadero conocimiento, podremos discriminar entre placer y dolor,  ya que algo que puede parecer placentero con el tiempo puede llegar a ser doloroso.


Asmita
La segunda causa del sufrimiento humano se debe a asmita, que es el orgullo y el ego. Mucho del sufrimiento humano se debe a la condición del  ‘yo’, “yo soy”, “yo tengo”, “yo quiero”, etc. Esta condición del ‘yo’  hace que confundamos e identifiquemos lo que realmente somos con nuestras posesiones o una imagen de que creemos que somos.


“dṛk darśanaśaktyoḥ ekātmata iva asmitā” Yoga Sutra II.6
El egoísmo es identificar al que ve con la capacidad instrumental de ver.


Esta condición del “yo quiero” es un ciclo sin fin que produce en el hombre una ansiedad y preocupación constante. El orgullo conduce a la arrogancia y esta al engreimiento, causando al destrucción de la persona al cegarnos totalmente.


Para ayudar a superar esta condición del “yo”  y aliviar la mayoría de nuestros sufrimientos el principio de Karma yoga nos puede ayudar a sobre llevar el dolor que nace del orgullo y de la conciencia del “yo”, evitando que  el orgullo, la arrogancia y la vanidad nos confunda. El "yo" debe de ser la alegría de la singularidad no la locura del individualismo.


Raga
Es apego, pero un apego especifico al placer, y por tanto se basa en las experiencias placenteras. Raga es un deseo de ir en busca de  personas, objetos o actividades bajo el estimulo de un interés particular. Nuestra conciencia egoísta, dominada por la pasión, busca el placer como elemento activador de nuestras acciones, pero el placer siempre es efímero, genera aburrimiento e insatisfacción una vez obtenido.


“sukha anuśayī rāgaḥ “ Yoga Sutra II.7
“El placer conduce al deseo y al apego emocional.”


Esta actitud de apego hacia las posesiones debe de ser una actitud de gratitud, no de propiedad.


Dvesa
Dvesa al contrario de Raga se basa en las experiencias dolorosas y por tanto es una aversión al dolor o a lo insatisfactorio, dvesa es raga en negativo, es lo que todos los seres vivos quieren evitar a toda costa.
“duḥkha anuśayī dveṣaḥ “ Yoga Sutra II.8
La infelicidad conduce al odio.


La raíz de todos estos apegos y aversiones se encuentra en nosotros mismos. Estamos apegados a ciertos objetos, actividades o seres  humanos que son amigos nuestros en cierta manera y tenemos aversión hacia otras personas que no nos gustan. Esta es nuestra naturaleza y por eso Patañjali lo remarca.
Tanto Raga como Dvesa son contrarrestadas con dhyana yoga.


Abhinivesa
Abhinivesa es aferrarse a la vida, debido al miedo y al instinto de conservación o apego a la vida. Es la más sutil de las aflicciones y puede hallarse incluso en los hombres sabios.


“svarasavāhī viduṣaḥ api tatha ārūḍhaḥ abhiniveśaḥ” yoga Sutra II.9
“El instinto de conservación o apego a la vida es la más sutil de las aflicciones. Puede hallarse incluso en los hombres sabios. “


Estamos tan apegados a nosotros mismos que incluso tenemos miedo de nuestra muerte. El hecho solo de imaginar que algún dia moriremos ya nos produce dolor y desasosiego, cuando si hay algo de lo que podemos estar seguros es  de que esta vida no es permanente.


De todas estas cinco aflicciones, Avidya es la fuente de donde surgen y se alimentan las otras cuatro aflicciones, las cuales no siempre aparecen al mismo tiempo y de forma clara en cada uno de nosotros, sino que normalmente existen en diversos estados o grados de intensidad que hace que nos resulte mucho más difícil identificar cual es la aflicción o aflicciones que nos están afectando. Estos cuatro estados para cada una de las aflicciones (excepto avidya) son:
- Estado inactivo (prasupta). La aflicción existe pero no se ha dado a conocer
- Estado atenuado (tanu).  La aflicción existe pero está controlada/atenuada a través de la práctica y la discriminación, por lo que se muestra de forma débil y no “molesta” al individuo de forma importante.
- Estado Alterno (vicchinna).  Se alternan entre sí varias aflicciones activándose unas a la vez que se desactivan otras o mostrarse de forma temporal. Por ejemplo una persona enamorada puede pasar del apego del enamoramiento  a la ira por celos.
- Estado Activo (udaranam). La aflicción se hace real, visible y presente manifestando a través del cuerpo, la mente, sentimientos, etc.


Todos los seres humanos estamos afectados por las Klesas, que no las sintamos no significa que no existan en nosotros, tan solo es que no se ha cruzado el umbral de activación de esa aflicción.


Patañjali  no solo se limita a decirnos cuales son las aflicciones sino que también nos da el método para conquistar estas Klesas.


Patañjali nos dice en el yoga Sutra I.33
“maitrī karuṇā muditā upekṣāṇāṁ sukha duḥkha puṇya apuṇya viṣayāṇāṁ bhāvanātah cittaprasādanam “
“Mediante el cultivo de la cordialidad, compasión, alegría e indiferencia frente a placer y dolor, virtud y vicio, respectivamente, la consciencia adopta una disposición favorable, serena y benevolente. “


Cultivando la amabilidad hacia la gente que nos rodea, la Compasión (Maitri) hacia los personas que sufren, la dicha y alegría (mudita) por los que les va mejor en la vida, la amistad (karuna) y la indiferencia hacia el vicio, la virtud, el placer y el dolor, nos ayuda a superar las Klesas y deberían de gobernar todas nuestras acciones para conducirnos hacia el desarrollo de una mente tranquila y equilibrada.


La cordialidad, la compasión, la alegría
y la indiferencia hacia los fallos
conducen hacia el desarrollo de una mente tranquila


Donde haya felicidad, se debe de ser amistoso y cordial. Donde haya miseria, compasivo. Donde haya virtud, hay que regocijarse y donde haya maldad, ser indiferente.

Fuente: www.yogaelx.com

martes, 23 de agosto de 2011

Estaciones


Los seres humanos transitamos a través de estaciones, igual que la naturaleza; primaveras, veranos, otoños, inviernos interiores, una y otra vez, sin embargo, nunca una primavera o un invierno es igual a otro puesto que si nos permitimos vivirlos en plenitud y adquirir el regalo de experiencia y aprendizaje que nos dejan, iremos inevitablemente transitando hacia la sabiduría, la aceptación de los ciclos y de la vida con todo lo que nos trae como una inmensa oportunidad de evolución y aprendizaje.

En las primaveras de nuestra vida florecemos de pujanza, creatividad, entusiasmo por expresar, realizar, nos sentimos plenos de vitalidad y energía. Son tiempos de gran actividad y potencia, de dar a luz y concretizar cosas que estaban como ideas o proyectos latentes.

Los veranos son etapas más quietas en que descansamos en la plenitud de lo logrado, donde los frutos maduran lentamente, donde tenemos la sensación de trabajo realizado, de estar cosechando.

Los otoños personales son tiempos en que los vientos de la vida nos obligan a soltar todo aquello que ya está marchito, lo que debe ser dejado atrás en el proceso del Alma. Son tiempos en que se cierran etapas ya sea de cosas concretas, como el fin de un trabajo, o una relación; o de aspectos interiores como una postura ante la vida, creencias, intereses, certezas, motivaciones. Son tiempos de despedida, generalmente nostálgicos, o tristes, o directamente de mucho dolor, como cuando se muere un ser querido. Otoño es tiempo de soltar, de desprenderse, de aceptar que las cosas se terminan. Son tiempos muchas veces de crisis y confusión, en que sentimos que nos estamos desarmando, que todo lo que parecía estable y seguro se derrumba. La gran enseñanza que nos traen los otoños de la vida es aprender a soltar, a confiar profundamente en las transformaciones de la vida.

Nuestros inviernos nos llaman a aquietarnos, estar para adentro, no hay energía ni ganas de hacer, o relacionarnos, la expresión y la creatividad bajan su volumen e intensidad y necesitamos estar más en soledad, con nosotros mismos, en silencio, aparentemente detenidos, nutriéndonos interiormente, sintiéndonos o reflexionándonos a nosotros mismos.

Es común que no tengamos problemas con la aceptación de nuestros veranos o primaveras, pero que tendamos a reprimir y negar los otoños e inviernos. No se ve bien ante los ojos de los otros la tristeza, el conflicto, la vulnerabilidad, la duda, la energía baja. Sin embargo, así como la en naturaleza la primavera no resplandecerá en su belleza sino ha habido inviernos y otoños bien vividos, así no creceremos integralmente si no aceptamos la experiencia del dolor y las pérdidas en nuestra vida.

No es la idea tampoco dejarse poseer a tal punto por los ciclos que perdamos completamente el centro, como quizás nos ocurra cuando somos muy jóvenes y estamos experimentando nuestras primeras estaciones, donde la euforia de la primavera personal nos lleva a excesos en que nos herimos y herimos a otros, o donde el invierno nos deja inmovilizados en estados depresivos que no nos dejan salir de la cama. Se trata de que el yo –consciente se permita vivir cada etapa, sin negarla, o evadirla, dándole espacio y entendiendo el regalo que nos trae.

Patricia May - www.patriciamay.cl