"The decision to relax rather than to grip even in the face of impatience or fear is a conscious and brave choice" B.K.S. Iyengar

martes, 12 de abril de 2011

Espíritu, Alma, Yo, Ego


Espíritu

Todo deviene de la Vida Una, todo Es esa gran Vida en manifestación. Definiremos al Espíritu como la Esencia Universal del ser humano, la simiente primera y última, identificada con la Vida Una. Jesús, al despertar a este nivel Esencial de sí mismo, se funde con la Gran Voluntad que impulsa el devenir Kósmico:. “Yo y mi Padre somos Uno”, “Que se haga tu Voluntad”; ya no hay un propósito personal, sino que la individualidad pasa a ser un canal de la dinámica Divina. Buda afirma que es un proceso en el cual la gota de agua se funde en el brillante mar. La dinámica fundamental del Espíritu es la Voluntad Creativa. El Espíritu es creatividad pura, la fuerza central que impulsa a la evolución. El devenir universal-mundos y mundos que nacen y mueren y nacen reciclándose en formas cada vez más ricas, diversas, complejas e integradoras- es el Espíritu en acción, desenvolviendo su Propósito en la forma.


Alma


El Espíritu en su proceso involutivo despierta al Alma como una proyección de Sí en campos o dimensiones más limitadas que ya no están identificadas con lo Todo. El Alma es la Autoconciencia o el saberse a sí mismo como una entidad individualizada. Metafóricamente la gota de agua en el Océano que despierta a la conciencia de Sí, se sabe gota y, al mismo tiempo, se sabe Océano. Participa y canaliza la potencialidad del Gran Océano de un modo particular. Vive en la propia Identidad e Individualidad y, al mismo tiempo, en la conexión y resonancia con el Todo. El Alma es el principio individualizado del Espíritu. El Alma es Conciencia Pura, Conciencia de sí y del Todo al mismo tiempo. El Alma es el Yo Real, aquello que nos da vida individual, que mora en el centro de nuestra mente. Es aquello que surgió cuando en el Mito de Creación se afirma “…y creó Dios al hombre a su imagen y semejanza”. No se trata de un cuerpo, sino de una Conciencia que resplandece con todas las potencialidades del Uno. Una chispa de la gran hoguera que contiene en sí todas las propiedades del fuego primordial. Cada ser humano responde a un Alma. Es decir, a un centro de Conciencia Pura conectada con la Fuente, con una identidad particular, con un colorido, una vibración, una cualidad que la hace única. Es importante comprender que tanto el Alma como el Espíritu se manifiestan en Dominios donde no existen el espacio ni el tiempo, se trata de potencias Puras de Propósito, Conciencia, Intención, Amor y Sabiduría.


Yo


Entenderemos por “yo” a la gota de agua que abandona el Océano Primordial, que responde al impulso de separarse potenciando su propia individualidad y que vive en la nostalgia de haber perdido y en el dolor que le generan las experiencias de sentirse separado, solo, fragmentado. El “yo” es la unidad mente-emoción, la autoconciencia que comienza a identificarse con un estado de contracción, de limitación que le hace verse separado del Todo, a pensar que hay un mundo interno y otro externo. A verse pequeño, carente, incompleto y, por tanto, a vivir deseando, pensando que la plenitud está fuera de sí. El yo vive anhelando ansiosamente cosas, afectos, experiencias, conocimientos. El yo es un estado de conciencia fraccionado que al encarnar en un cuerpo genera al ser humano en la tierra, con sus tres aspectos: mente, emoción y cuerpo. En el Popol Vuh esto es expresado a través de una metáfora que afirma que a los hombres se les nubló la vista como nubla el aliento la faz de un espejo y entonces perdieron toda comprensión, visión y sabiduría y comenzó el camino terrestre. La historia humana es un ir cimentando al yo separado que con el tiempo se manifestará como un ego. El yo despierta a la conciencia separada, a la gota de agua que se separa del Océano, a la chispa que pierde al fuego. Así es como el ser humano en el proceso de la fundación del yo va perdiendo sintonía con el pulso biológico del planeta y con el Ser Espiritual. Estas dos “pérdidas” de Conciencia Unitaria están en la base de la constitución de lo humano. El abandono del paraíso de la fusión biológica y el abandono del paraíso de la unidad espiritual. El ser humano queda a la deriva y debe construirse y orientarse desde el aprendizaje del acierto y error, desde un caminar ciego donde ya no hay brújula donde, por un lado fue perdiendo el instinto y la sincronización biológica y, por otra, la sabiduría de los caminos, propósitos, sentido de la Totalidad Esencial. Desde aquí no nos ha quedado más que vivir a tientas desde una individualidad fragmentada. Ese es el camino del “Ganarás el pan con el sudor de tu frente y parirás a los hijos con dolor”. Todo aprendizaje desde este nivel de conciencia conlleva esfuerzo y, muchas veces, dolor.


Ego


El ego es la Gota de Agua que se congela y pierde incluso la nostalgia del Gran Océano. El yo siente la herida de la pérdida. El ego es una entidad tan acorazada que se cuenta el cuento de bastarse a sí mismo y vive en el congelamiento de su propia imagen estática, aquella trama de ideas, emociones, definiciones que habitualmente llamamos “yo”. El ego surge como defensas y estrategias manipulativas para aliviar los dolores que produce el vivir sintiéndose solo, abandonado y con miedo. El ego está constituido de las corazas, armaduras, costras que generan una densa cáscara aprisionadora desde donde gestamos una imagen de nosotros mismos o una máscara para relacionarnos con los demás. El drama es que no sólo le contamos el cuento de que somos “eso”a los demás, sino que terminamos creyéndolo nosotros mismos. Es común que nos sintamos divididos, con la cabeza en una dinámica, el cuerpo en otra y en contradicción con nuestros anhelos profundos. Así es nuestro camino. Sólo cuando el Alma, que es Conciencia pura y serena, tome el timón de nuestro “yo”-lo cual constituye la próxima meta evolutiva de la humanidad- nos integraremos en plenitud. De esto nos dan testimonio muchos seres humanos a los que llamamos guías, sabios, maestros.


Extraído del libro: "De la Cultura del Ego a la Cultura del Alma" - Patricia May

domingo, 10 de abril de 2011

La Voz Interior


Cuando las personas empiezan a tener un mayor contacto con su esencia, vibran con una certeza de sí mismos, de lo que anhelan, de hacia dónde quieren ir en la vida, lo que muchas veces los lleva a entrar en crisis con los conceptos, definiciones del mundo y de la vida que hasta entonces habían sustentado.

Se vuelve tan potente la voz interior, que ya no se puede vivir al alero de creencias, dogmas o del “deber ser” que entrega el consenso social; ya no se soporta la máscara social, la apariencia, el dirigir la propia vida por objetivos exteriores de logro que una cultura elitista y materialista ha definido. El proceso es tan fuerte que no puede ser detenido y quienes lo hacen bloqueando sus inquietudes y búsquedas más profundas se enferman, ya sea física o psíquicamente. No estoy hablando aquí del actuar irresponsable impulsado por las emociones o pasiones pasajeras, sino que aquel llamado a ser coherente con la visión del alma que nos habla de la fuerza creativa y amorosa que une a todo lo que existe, de la esencia divina de toda existencia, de la necesidad de sentido más allá de nuestras necesidades personales.


Cuando esta vivencia de transformación radical se presenta en nuestro interior, las apariencias relacionadas con el dinero, con el estatus, con el intelecto, con el sacrificio por los demás, con la propia impecabilidad, con el drama personal o con el estar siempre bien, siempre mejor, o con los muchos caminos que toma el ego para sentirse avalado, seguro, amado, ya no nos sirven.

El proceso nos lleva a contactar con algo que somos o anhelamos en lo más profundo y que no tiene nada que ver con lo que estamos tratando de mostrar, que no tiene que ver con aquello que internalizamos como lo que “deberíamos ser” para conseguir aprecio o seguridad en la vida, que es un auténtico impulso a liberarnos, a vivir desde la radiación interior que de verdad ama, que de verdad se siente impulsado a saber, a dar, a crear, pero no por conseguir ganar imagen, sino que por profunda necesidad de dar lo mejor de sí en el mundo.

El contacto con el alma nos lleva a cuestionarnos todo, a poner en duda todo aquello que han constituido nuestras maneras de “hacernos y armarnos” hasta el momento. Comenzamos a sentirnos en una prisión construida por nosotros mismos, a poner en duda nuestros valores, nuestras metas, nuestras opciones, a desarmar nuestro paradigma para intentar vivir desde una inspiración interior que nos llama a ser verdaderos, a realizarnos, a dar nuestra vida a una causa mayor.

Si estos procesos son muy difíciles para quienes los viven, son también sumamente incómodos para sus relaciones más cercanas, porque el otro se desacomoda, ya no encaja como antes en el molde social, al transformarse pondrá en duda el paradigma y los valores en que su entorno social vive.

Sin embargo, es una maravillosa oportunidad para que los otros también se cuestionen, se pregunten, vayan a profundizar en sus propias verdades, vean las contradicciones del esquema en que viven y se abran ante otras posibilidades de ser en la vida..

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El proceso que nos contacta con lo que anhelamos en lo más profundo no tiene nada que ver con aquello que “deberíamos ser”, sino que es un auténtico impulso a liberarnos.

Patricia May.
www.patriciamay.cl

martes, 29 de marzo de 2011

El Día Más Importante


Hay dos días en cada semana en los que no nos debemos preocupar. Dos días que se deben guardar libre de miedo y ansiedad. Uno de esos días es ayer. Ayer, con sus equivocaciones y pesares, sus faltas y confusiones, sus dolores, tristezas y deudas pendientes. Ayer ha pasado para siempre, fuera de nuestro control; y ni el dinero del mundo lo podría cambiar ni una cosa que hayamos hecho, ni podemos borrar una palabra. Ayer ya pasó.

El otro día sobre el que no debemos preocuparnos es mañana. Mañana, con sus posibles adversarios, sus problemas, sus promesas grandes y sus pequeños logros. Mañana volverá a salir el sol, ya sea en esplendor o detrás de una máscara de nubes, pero subirá. Hasta que llegue no tenemos parte en mañana, pues aún no ha nacido.

Y solo queda un día: HOY. Cualquiera puede pelear la batalla de un solo día. Cuando nos cargamos con esos horripilantes: Ayer y Mañana, entonces nos derrumbamos. No es la experiencia de hoy que vuelve locos a los hombres, sino la amarga culpa, algo que sucedió ayer, y el miedo de lo que traerá el mañana. Vivamos pues, tan sólo un día a la vez, para ser inmensamente felices. Además, con la felicidad del hoy construiremos la felicidad del mañana.

Autor Desconocido

Este es el día aceptable y el Hoy es el reto más grande que tenemos frente a nosotros. Entonces no lo perdamos.

2 Corintios 6:2. "En el tiempo propicio te escuché, y en el día de salvación te socorrí. He aquí, ahora es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el Día de Salvación."

viernes, 18 de marzo de 2011

No me sigas...

Vi una vez una calcomanía en el parachoques de un automóvil que decía: “No me sigas —estoy siguiendo mi dicha”.
¡Que consejo tan bueno! ¿Cuánto más creativa y exitosa sería tu vida si permanecieras fiel a ti mismo en vez de imitar el camino elegido por otros?
En la película de Monty Phyton titulada: La vida de Brian, un maleante durante el tiempo de Jesús elude a los soldados romanos disfrazándose de maestro.
Brian se para sobre una caja en la plaza de la ciudad y comienza a decir palabras de verdad en broma y sin base. Tan pronto como los soldados se van, Brian se dirige hacia los límites de la ciudad, sólo para descubrir que una multitud lo seguía. Pronto, la multitud aumenta de cientos a miles, pidiendo a su maestro que les enseñara.
Finalmente, Brian se vuelve a ellos y le grita:
“Yo no soy su maestro —¡váyanse!”
“¡Pero, maestro!” exclama una voz desde la multitud, “enséñanos cómo irnos”.
Muchos de nosotros hemos dado nuestro poder, nuestras mentes y nuestro dinero a personas quienes creemos que nos pueden decir cómo vivir. Y muchos maestros nos han dado buenos consejos. Mas estos consejos son realmente útiles sólo si resuenan profundamente en nosotros y nos sentimos cómodos con ellos.
De manera que el maestro no nos dio nada que ya no tuviéramos; simplemente nos mostró lo que ya sabíamos.
Un gurú falso es alguien quien se sienta a la orilla de un río a vender botellas de agua del río. Cualquiera puede ir directamente al río y sacar agua sin necesidad de un intermediario.
Hay dos tipos de gurús: quienes tienen a sus alumnos enganchados en agua embotellada y se mantiene aumentando el precio, y quienes enseñan a sus estudiantes cómo sacar su propia agua.
Los mejores maestros son aquéllos quienes dejan de hacer el trabajo.
Hace años me involucré mucho con un maestro que decía estar iluminado. Sus estudiantes lo adoraban más que a las enseñanzas y yo era uno de ellos. Di mi poder a este hombre e hice cambios en mí para ser parte del grupo. Pero cada vez que era parte del grupo, me estaba traicionando a mí mismo.
A la larga un escándalo reveló que el maestro había estado mintiendo a los estudiantes y estaba envuelto en actividades ocultas contrarias a sus enseñanzas. Cuando la mentira se hizo pública, me sentí consternado, defraudado y enojado.
Culpé al maestro por engañarme. Sin embargo, después de un poco de introspección, me di cuenta que yo me había engañado a mí mismo. Si me hubiera mantenido fiel a mí mismo, nunca me hubiera convertido en una de las ovejas.
Entonces comencé a apreciar la experiencia. Me di cuenta de que el propósito de que me involucrara con el maestro no eran las lecciones que daba, sino para aprender a seguir mi espíritu en lugar de a la manada. De repente, todo el proceso fue inmensamente valioso para mí y me reí de ello. Valió la pena la experiencia de aprender cómo respetar mi Ser sagrado más que a la autoridad externa.
Todos tenemos mucho valor y mucha belleza individual para hacer algo común de lo que Dios creó con tanta brillantez inmaculada. Mas la mayoría de las personas pasan la mayor parte de sus vidas tratando de seguir los pasos de otros.
A la larga se frustran y descorazonan, porque no han hecho lo único que les podría proporcionar una recompensa verdadera —vivir con autenticidad.
Emerson declaró: “La imitación es suicidio”.
Tu única guía confiable es tu propia dicha. Dios en ti nunca permitirá que te alejes del camino. El mismo Dios que guió a Jesús, Moisés, Buda, Mahoma y todo gran maestro, te guiará a ti también. No puedes permitirte seguir a un Dios fotocopiado. No te conformes con la verdad de otra persona. Esa persona puede inspirarte, pero debes reclamar tu vínculo directo con Cristo en ti, con Dios.
Si te sientes tentado a llevar a Dios o a la Verdad a otros, ten cuidado. El regalo más grande que puedes dar a otros es la inspiración para que encuentren perfección en sí mismos. El cielo no tiene asientos para los admiradores. No seas uno ni busques uno. Busca la luz y eso es lo que encontrarás. ¿Hay alguna otra cosa que desearías realmente?
Caminamos unos al lado de otros, pero cada uno de nosotros debe seguir su propia verdad. Hay muchos caminos hacia la cima de la montaña; el único que te llevará allí es el que tiene tu nombre.
De modo que tengamos fe en nosotros mismos, tengamos fe en que Dios conoce los deseos de nuestro corazón, aun antes de que los expresemos.
Tenemos la esencia misma de Dios en nosotros, en nuestros corazones y somos merecedores de todo bien. ¡Celebremos juntos esta verdad!
Que nuestras vidas canten con regocijo la canción que Dios ha puesto en nuestros corazones.

Por Marta Brigida

domingo, 6 de marzo de 2011

Namasté


Namasté o Namaskar (नमस्ते) [nāmāsāteā] en hindú y sánscrito;

De la unión de sandhi entre nama y te es una expresión de saludo de Asia del sur originada en India, que se usa de la misma manera que hola y adiós en nuestro idioma. Pero el significado es bastante diferente, sin embargo.
En sánscrito, na refleja una simple negación Maā señala al ego, refiriéndose al "yo" o al "mi". De esta manera nama significa "inclinación, homenaje, saludo reverencial, adoración a la verdad interna del otro", pero no refiriéndose a su ego. Te es el dativo del pronombre personal tvam, "usted". Una traducción literal de namaste es, de este modo, "un saludo reverencial a su interno".
El significado del saludo Namasté, sería bastante similar al otro saludo utilizado ampliamente en la tradición tántrica y yóguica: Om Namah Shivaya. El significado de Om Namah Shivaya sería algo así como: "me postro ante la Presencia de Dios en ti y en mi".


Uso

El gesto usado para reverenciar en Namasté es llevando las palmas abiertas juntas: normalmente al pecho (Pronan Mudra), o un poco más arriba como debajo de la barbilla, debajo de la nariz, o sobre la cabeza. Este gesto es un mudra; una posición simbólica de las manos muy difundida en las religiones orientales. Una mano representa la naturaleza más alta, espiritual, mientras la otra representa el ego mundano. La persona que hace el gesto de unir las dos manos está intentando eliminar sus diferencias con otros, y se conecta con la persona a la que reverencia. La inclinación es una inclinación simbólica de amor y respeto.


Existen muchos significados asociados entre ellos:


  • Lo mejor de mí te saluda.
  • El Dios en mí ve y honra al Dios en ti.
  • Pueda el Dios dentro de ti, bendecirte.
  • Lo divino en mí saluda a lo divino en ti.
  • Veo el bien en ti, porque sé del bien en mí.
  • Yo saludo ese lugar donde tú y yo somos uno.
  • Yo honro al espíritu en ti que también está en mí.
  • Mi energía más alta saluda a tu energía más alta.
  • Te saludo con reverencia no a ti, sino a tu interior.
  • Mi Cristo interior bendice y saluda a tu Cristo Interior.
  • Adoro a tu verdad interna (no refiriéndome a ti como un ego).
  • El espíritu en mí se encuentra identificado con el espíritu presente en ti.
  • Mi saludo reconoce la igualdad de todos, y rinde honor a la santidad e interconexión entre todos, así como a la fuente de esa unión.

Uno de los significados de Namasté que encontré navegando me pareció muy hermoso y digno de ser compartido. Proviene de Dass, Ram (1976).


"Yo honro el lugar dentro de ti donde el Universo entero reside. Yo honro el lugar dentro de ti de amor y luz, de verdad, y paz. Yo honro el lugar dentro de ti donde cuando tú estás en ese punto tuyo, y yo estoy en ese punto mío, somos sólo Uno."


Namasté.


miércoles, 16 de febrero de 2011

Recomendaciones Generales para la Práctica y la Clase


Acerca de la práctica


  • Debe tener una frecuencia y es ideal ir aumentándola.

  • La disposición y el esfuerzo son indispensables.

  • Los puntos característicos son: precisión, dinamismo e intensidad.

  • Es esencial usar los elementos (cintos, bolsters, mantas, slings, ladrillos, etc.) para lograr las ásanas con facilidad y sin miedo.

  • Informar al profesor acerca de las molestias que se perciban durante la postura.

  • Las mujeres que estén atravesando el periodo menstrual pueden practicar, deben avisar al profesor antes de comenzar la clase.

Acerca de la clase


  • Concurrir con el estómago vacío ( 3 hs. después de una comida completa, 2 hs. después de una comida liviana).

  • Ser puntual (10 minutos antes de la clase).

  • No traer celular o apagarlo antes de la clase.

  • Higiene corporal completa: los pies limpios y descalzos.

  • Ropa cómoda y justa para facilitar correcciones.

  • Evitar perfumes y desodorantes muy perfumados.

  • Practicar silencio (Mouna) al ingresar en el salón para calmar y concentrar la mente y así estar en contacto con uno mismo.
Si desea más información sobre Yoga: cliquee aquí. O aquí

jueves, 10 de febrero de 2011

Cuando abraces el dolor...

Cuando abraces el dolor y lo hagas parte de ti desaparecerá... Al sentir dolor la mayoría nos resistimos... es como que nos resulta imposible asumir ese sentir... entonces nos ahogamos en la desesperación, lo ocultamos, tratamos de que no se note y allí nuestro interior se quiebra, se desborda, y una sensación de ahogo nos invade... y la tristeza se apodera de nosotros... Abrazar el dolor... no rechazarlo... sentirlo... asumir que es parte de nosotros en algunos momentos de nuestra vida... Cuando el dolor nos invade es el momento de decidir entre pegar el salto al salvavidas o hundirse abrazado al peso del sufrimiento. Hoy recuerdo parte de un texto de Mateo Bautista que leí hace años y que decía: "Todo sufrimiento trae un mensaje de crecimiento, si es escuchado". Conviene identificar verdaderamente las causas que lo provocan y encontrar nuevas fuentes de sentido: buenas relaciones humanas, sanas reconciliaciones, nuevos intereses vitales, motivaciones altruistas... Sufrir sanamente para dejar de sufrir es utilizar el sufrimiento para pasar del apego al amor, de la manipulación a la libertad, del vacío a la felicidad, del sin sentido al sentido. Es poner amor en todo sufrimiento para que me purifique. Así desaparecerá el sufrimiento, el dolor, dejando como herencia: "El secreto de la vida..." Por eso abrazar el dolor es importante, estamos enseñados para combatir el dolor, y es nuestro desafío elaborar sanamente el sufrimiento.


Reflexión: Graciela Heger A